15° Domingo de Lucas

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En este domingo el Evangelista Lucas es el único que narra este momento. A la fascinación que causan las riquezas, y que Lucas expuso en el…
…pasaje del joven que no “siguió” a Cristo por sus muchas riquezas, la conversión de Zaqueo presenta un ejemplo en contrapartida.
Zaqueo, que significa “el puro,” “el justo,” o, si es abreviatura de Zacarías, “Dios se acordó,” es presentado por Lucas en dos caracteres íntimamente unidos entre sí. Es “jefe de publícanos” y hombre “rico.”
Los publícanos eran los recaudadores de los impuestos de Roma en Israel. Por eso eran aborrecidos por los judíos, como coautores de la dominación romana. La autoridad de Roma admitía de éstos una cantidad inportante, y luego ellos podían resarcirse en los cobros del pueblo. Ello dejaba un margen de abuso manifiesto en los beneficios. Acaso por eso era “rico.” Máxime siendo “jefe” de los publícanos de toda aquella zona de Jericó (cf. Lc 3:12-13).
El buen deseo se ve en este hombre de “estatura pequeña,” por lo que se sube a un árbol, y no tiene reparo en “correr” para situarse por donde Cristo ha de pasar.
A su paso, Cristo lo miró, lo llamó, y le dijo que bajase pronto y él bajó con toda prisa. Este rasgo de Lucas corresponde al ansia que Cristo tiene de él. Y lo recibió en su casa “con alegría.” La murmuración judía no podía faltar al ver que se hospedaba en la casa de un “pecador.” Esta palabra tenía para ellos el sentido de un hombre inmerso en toda impureza “legal,” que aquí también podía ser moral por su oficio.
Lucas es rápido en la descripción. Pero va a lo fundamental de los hechos. Zaqueo está convertido. El confiesa su satisfacción: “Doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si a alguien he defraudado en algo, le devuelvo el cuádruple.”
En la Ley se exigía el cuádruple en casos de robo (Ex 21:37; 22:1). Pero en caso de fraudes sólo se exigía una quinta parte, a más de la devolución o compensación de lo defraudado (Lev 5:24; Núm 5:6.7). En el uso de esta época sólo estaba vigente la satisfacción de una quinta parte sobre lo robado.
Así, la oferta de Zaqueo es: la primera, como una indemnización; y la segunda, un acto de generosidad muy por encima de lo que la justicia exigía entonces.
Con Cristo llegó a Zaqueo la “salud.” También él, aunque degradado por los fraudes y malos negocios, era digno de ser hijo de Abraham: de la suerte de los judíos dignos y rectos. Y, sin duda, también a toda su “casa” (Act 10:2; 11:14; 16:15.31; 18:8), lo mismo que antes participarían de “riqueza de iniquidad.”
Y se hace ver que ésta era la misión de Cristo. Lo criticaban por “comer y beber con los publícanos y pecadores” (Lc 15:1) y les respondió con las parábolas de la misericordia. Y aquí se responde, aparte de los hechos, con destacar que ésta era la misión del Hijo del hombre: que “ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.” Esta sentencia de Cristo debe de provenir de otro contexto. Pero es el complemento “sapiencial” al hecho de esta conversión. San Ambrosio ve en Zaqueo un fruto maduro que cae del árbol a la primera sacudida que le hace Cristo.