San Anatolio, Patriarca de Constantinopla

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San Flaviano murió a causa de los malos tratos que había recibido en la asamblea conciliar de Efeso. Anatolio, que fue elegido para sucederle en la sede de Constantinopla, fue consagrado por el monofisita Dióscoro de Alejandría. San Anatolio, que era originario de Alejandría, se había distinguido en el Concilio de Efeso como adversario del nestorianismo. Poco después de su consagración episcopal, San Anatolio reunió en Constantinopla un sínodo, en el que ratificó solemnemente la carta dogmática (“el Tomo”) que San León había enviado a San Flaviano, mandó a cada uno de sus metropolitanos una copia de dicha carta así como una condenación de Nestorio y Eutiques para que las firmasen. Inmediatamente después, lo comunicó así al Papa, protestó de su ortodoxia y le pidió que le confirmase como legítimo sucesor de Flaviano. San León aceptó, pero no sin hacer notar expresamente que lo hacía “más bien por misericordia que por justicia”, dado que Anatolio había admitido la consagración episcopal de manos del hereje Dióscoro. Al año siguiente, en el gran Concilio de Calcedonia, que definió la doctrina ortodoxa contra el monofisismo y el nestorianismo. San Anatolio desempeñó un papel de importancia; El santo murió en el año 458. VI Domingo de Mateo (9:1-8) Reflexión Dominical por el Archimandrita Monseñor Iosif L. Bosch, Canciller de la Arqudiócesis En este evento que sucede en Cafarnaúm, Jesús remite los pecados a un paralítico y consecuentemente lo sana. El evento puede ser visto e interpretado desde diferentes puntos de vista, de acuerdo a los actores de la escena. En primer lugar, el paralítico y sus acompañantes que vienen cargados de fe para que Jesús haga el milagro. La predisposición es inmediatamente percibida por el Teántropo y es por ello que actúa consecuentemente. Sin embargo, y a causa de la presencia de otras personas, Jesús, en vez de curar al paralítico y decir “Levántate, carga tu cama y vete a tu casa” se refiere con otra frase, innovadora en cuanto a la situación, audaz y hasta revolucionaria en cuanto al contenido: “Ten valentía hijo, te son perdonados los pecados”. Naturalmente la otra facción presente en el lugar inmediatamente reacciona, no ante el milagro realizado, sinó ante la frase pronunciada por Cristo. Ellos afirman en secreto: “Éste blasfema”. En efecto, Cristo conoce lo que en secreto piensan, y se los comunica abiertamente. Ahora el milagro queda en segundo plano. Irónicamente Jesús inquiere a los fariseos: Pues ¿qué es más fácil decir: Te son perdonados los pecados o decir levántate y camina? Indudablemente para los hombres, y especialmente para los fariseos, ninguna de las dos frases podrían ser proferidas nunca. Estos no tienen autoridad para proferirlas. Pero Jesús la tiene. Y como la tiene actúa en consecuencia: “Levántate, carga tu cama y vete a tu casa”. Sí, el Hijo del Hombre se está revelando una vez más a través de la debilidad del hombre; a través de su enfermedad revela su Divinidad a todos. Porque es Dios tiene por naturaleza la autoridad de remitir pecados sobre la tierra, y por ello tiene el poder de curar enfermedades. Existe un vínculo muy estrecho entre los pecados de los hombres y la presencia de enfermedades en ellos. La relación infracción-enfermedad o transgresión-dolencia es una situación diriamos casi sistemática en el hombre, en cuanto el pecado es producto de una disfunción espiritual crónica –vicio- que necesariamente se plasma en la parte más densa de la realidad humana, es decir su cuerpo. Estas situaciones en las cuales el alma está en pecado en cuanto no es curada de sus disfunciones crónicas, de sus pasiones negativas, que se contraponen al plan divino y hasta corren en contra de la naturaleza, necesariamente traen consecuencias a nivel corporal, siendo el hombre una unidad psico-física a imagen y semejanza del Creador. Demás está decir que existen otras patologías del cuerpo que no se adecúan a este principio y tienen claramente otras raíces. De esta manera Jesús sana al paralítico: remitiéndole los pecados. Al remitirle los pecados el alma es bañada por la Luz inteligible e increada y es purificada de toda disfunción. Es como si se realizara un reseteado en cuanto se reanudan todas las funciones al estado original. Sin embargo, el mantenimiento de estas funciones en este estado es plena responsabilidad del cristiano. Dios cura perdonando y perdona curando. Está más allá de la justicia de los hombres, está más allá de nuestro amor, pues es Dios, el único Filántropo. Amén. HIMNOS DE DESPEDIDA Modo variante del 1º Al Verbo, que no tuvo principio, tanto como el Padre y el Espíritu, que nació de una virgen para nuestra salvación, alabémosle ¡oh! fieles y adorémosle; porque plúgole subir a la Cruz en carne, soportar la muerte y levantar a los muertos con Su gloriosa Resurrección. Kondakion del Domingo modo II Protección de los Cristianos invulnerable, intermediación ante el Creador inamovible, no desoigas las voces de súplicas de los pecadores; más anticípate, como bondadosa, a nuestra ayuda, que con fe te clamamos: Apresúrate en intercesiones y acude pronto en súplicas; ¡oh! Madre de Dios, que proteges a quienes te honran.