San Fausto

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El Santo vivió en los años de otro perseguidor salvaje de los cristianos, el emperador Trajano Decio (249-251). En estos difíciles tiempos de persecuciones, exilios, encarcelamientos, martirios y muertes, San Fausto, de un espíritu paciente y valiente, transmitía la palabra de Cristo. En esos día de persecuciones fue también arrestado el Santo, y condenado a la crucifixión, en este duro castigo, aguantó con admirable entereza. San Fausto fue martirizado por cinco días, luego bendiciendo y agradeciendo a Dios, entregó su Espíritu.