El Profeta Miqueas

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El profeta Miqueas fue originario de la tribu de Judá y nació en Moreset, pequeño pueblo al sur de Jerusalén. Él fue un joven contemporáneo de Isaías, y profetizó durante cincuenta años sobre los destinos de Samaría y Jerusalén, en el reinado del rey Ezequías y en la primera mitad del reinado de Manasés. Sobre Miqueas se habla en el libro del profeta Jeremías (Jer. 26:18), cuando lo quisieron matar a Jeremías por sus predicciones sobre la destrucción de Jerusalén, algunos líderes lo defendieron diciendo que Miqueas predecía lo mismo en el tiempo del rey Ezequías sin ser perseguido por eso. Se observa que sólo una parte de los discursos de Miqueas se conservó mientras que el resto fue destruido posiblemente durante las persecuciones de profetas por Manasés. El pensamiento principal del profeta Miqueas es que el Señor, fiel a Su compromiso con el pueblo elegido, lo purifica mediante los desastres y el arrepentimiento, y lo hará entrar (y a través de él también a los paganos) en el Reino de Mesías. El libro contiene las profecías sobre la destrucción de Samaría y el aniquilamiento de Jerusalén, la promesa de la salvación de Israel a través del Líder de Belén y la indicación del camino hacia la salvación. Miqueas defiende a los pobres y desdichados de su pueblo y acusa de crueldad y orgullo a los ricos. “Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre. Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman. El mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su confusión” (Miq. 7:2-4). Esto es lo que el Señor espera del hombre: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miq. 6:8). El profeta termina su libro, dirigiéndose a Dios: “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miq. 7:18-19). El contenido del libro de Miqueas: la destrucción de Jerusalén y Samaría (1-2), pecado de los habitantes de Judá (3), el Reino del Mesías (4), el nacimiento de Cristo en Belén (5), el juicio sobre los pueblos (6) y la misericordia hacia los fieles