Samuel

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En el tiempo en que Elí era sumo sacerdote, nació Samuel. Desde sus más tiernos años fue consagrado por su madre a Dios y puesto a servir en el tabernáculo. Vivía con Elí y dormía junto a1 tabernáculo, en donde estaba el arca. Una noche, mientras dormía, el Señor le llamó. Pero él, no conociendo todavía la voz del Señor, corrió a Elí y le dijo: Heme aquí: ¿qué quieres?” “No te he llamado,” respondió el sacerdote, “vuélvete a dormir, hijo mío.” Sucedió esto tres veces. Mas entonces, reconociendo Elí que era el Señor quien llamaba al niño, dijo a Samuel: Si fueras llamado otra vez, responde: Habla, Señor, que tu siervo te escucha.” Llamado Samuel por cuarta vez, hizo como Elí le había aconsejado. y el Señor le reveló los terribles castigos con que debía herir al sumo sacerdote y a su familia. A la mañana, preguntado por Elí sobre lo sucedido, le refirió el aviso que había tenido, lo que se verificó poco tiempo después. Muerto Elí, y conociendo el pueblo que el Señor estaba con Samuel y que era un gran profeta, lo eligió por su juez. Fue el último juez de Israel por, él los hebreos recobraron el arca y las ciudades perdidas, gozaron de larga paz.,` y de tranquilidad suma. Como Samuel había envejecido y los hijos que había elegido para sucederle habían degenerado de la virtud del padre, el pueblo, amante de novedades, le pidió un rey. Samuel trató de disuadir y apartar a, los hebreos de aquel designio; ellos insistieron en su petición y el profeta, aconsejado por Dios, consagró rey a Saúl,