Comienzo del Año Eclesiástico

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En este día en el Patriarcado Ecuménico se celebra con gran ceremonial el Indiction con la presencia de nuestro Patriarca Bartolomé y toda la jerarquía del Patriarcado presente. Tropario del Comienzo del Año Litúrgico – Tono II Oh Creador de todo el universo que has establecido los tiempos y las estaciones, bendice el comienzo de este año por tu bondad, Oh Señor. Preserva a las piadosas autoridades y a tu pueblo en paz, por las oraciones de la Madre de Dios, y sálvanos. Kontakion del Comienzo del Año – Tono IV Oh Dios de todos, realmente trascendente en esencia, Creador y Amo de los tiempos, bendice el ciclo de este año, salvando por tu infinita misericordia, Oh compasivo, a todos quienes solo a Ti te adoran, O Maestro, y a quienes te claman con temor, diciendo, Concédenos, Oh Salvador, un año fructífero. Prokimenon: Grande es nuestro Señor y grande es su poderío, alabad al Señor porque es bueno. (Salmo 147:5) Lectura de la Primera carta del Apóstol San Pablo a Timoteo (2:1-7) Hermanos, Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. EPISTOLA EVANGELIO Lectura del Santo Evangelio Según San Lucas (4:16-22) En aquel tiempo, Jesús vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad. San Simeón Estilita San Simeón nació dentro de los limites de Antioquia de Siria a mediados del siglo cuarto en una familia pobre. Durante la niñez pastaba las ovejas de su padre. Cierta vez llegado al templo oyó el cantar de los “mandamientos de Bienaventuranza,” engendrándose en el la sed de una vida virtuosa. Simeón comenzó a rezar ardorosamente a Dios pidiéndole le indique como alcanzar una vida de verdadera justicia. Pronto tuvo un sueño como que estaba cavando la tierra para un cimiento de un edificio. Y oyó una voz que le dijo: “cava más profundo.” Simeón comenzó a cavar con más ahínco. Considerando que el foso era de profundidad suficiente, se detuvo pero la misma voz le indicó seguir cavando. Este mandato se repitió varias veces. Entonces Simeón comenzó a cavar sin cesar hasta que una voz desconocida lo detuvo con las palabras:” Basta y ahora si quieres construir, construye, sacrifícate verdaderamente porque sin sacrificio no vas a tener éxito en nada. Habiendo decidido ser monje el santo Simeón abandonó la casa paterna y tomó los hábitos en un convento cercano. Allí permaneció cierto tiempo cumpliendo la penitencia, como monje, con el sacrificio de la oración, penitencia y obediencia, para mayor hazaña espiritual se alejó al desierto de Siria. Aquí el santo Simeón inició un nuevo medio de sacrificio el columnismo. Construyendo un poste de unos metros de altura, se ubicó sobre él y con ello se privó de acostarse y descansar. Permanecía parado día y noche, como vela, en posición vertical, casi permanentemente, oraba y pensaba en Dios. Además de una severa abstinencia de alimentos, voluntariamente padecía muchas carencias: lluvias, vientos y fríos. Se alimentaba de trigo mojado y agua que le traía gente bondadosa. Su hazaña poco común comenzó a conocerse en muchos países, y comenzaron a fluir visitantes desde Arabia, Persia, Armenia, Georgia, Italia, España y Bretaña. Viendo su descomunal fuerza de voluntad, y considerando sus inspiradas prédicas, muchos idólatras se convencían de la verdad de la fe cristiana y eran bautizados. San Simeón tuvo el don de sanar enfermedades del alma y del cuerpo y prever el futuro. El emperador Teodosio II, el Menor, (408-450) admiraba a san Simeón y comúnmente seguía sus consejos. Cuando el emperador falleció, su viuda la princesa Eudoquía, fue convertida a una herejía monofisita. Los monofisitas no aceptaban en Cristo dos naturalezas — Divina y humana, sino solo la Divina. El beato Simeón persuadió a la princesa quién volvió a ser cristiana ortodoxa. El nuevo emperador Markián, (450-457) en ropas comunes secretamente visitaba al beato y le pedía consejos. Por consejo del beato Simeón Markián convocó el IV concilio Universal en el 451 donde se condenó la enseñanza herética del monofisismo. San Simeón vivió más de cien años, falleciendo durante la oración en el año 459. Sus reliquias yacían en Antioquia. Kondakio: Buscaste lo supremo, a lo supremo te uniste, y carruaje de pilar fogoso hiciste: con ello conversaste con los ángeles, beato, con ellos a Cristo Dios oraste permanentemente por todos nosotros. Tropario de San Simeón Estilita – Tono I Por tu paciencia has llegado a ser un pilar, y a los antiguos padres te has igualado y aventajado. A Job en los sufrimientos, a José en las tentaciones, y a la vida de los incorpóreos, mientras aun estabas en la carne. Por lo tanto, Oh nuestro virtuoso Padre Simeón, intercede con Cristo Dios para salvar nuestras almas.