Santa Jaritini

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La Santa era sirviente en la casa de un rico llamado Claudio. Cuando el soberano Dometio (290) supo que era cristiana, ordeno arrestarla y traerla a su presencia para interrogarla. Claudio estaba muy acongojado por la detención de la Santa, pero ella le dijo que no debe entristecerse sino alegrarse, porque su muere la bendeciría: “Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado”. (Filipenses 4:18) Claudio conmovido por la respuesta, le dice, “Acuérdate de mí, cuando estés con él Rey Celestial”. Cuando la Santa estuvo en presencia del gobernador, con pasión y firmeza expreso su fe en Cristo; al ver la posición de la Santa, Dometio manda a que le afeiten la cabeza, pero por milagro el vello le vuelve a crecer, entonces le ponen la cabeza en carbones encendidos y le vierten vinagre, luego la arrojan al mar con una piedra en su cuello, y nuevamente el milagro de Dios se hace presente. Entonces el gobernador la envía a una casa de vida licenciosa, pero la Santa ruega a Dios que la libere de ese martirio; entregando luego el espíritu a Dios