¡Cristo resucitó! !Verdaderamente a resucitado!

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El Santo y Gran Domingo de Pascua. En el domingo de Pascua acontece el Misterio de la Resurrección…

…de Cristo. Su cuerpo resucitado es el mismo que ha sido torturado, ya que sigue llevando las huellas de su Pasión. Este cuerpo autentico y real posee, al mismo tiempo las propiedades nuevas de un cuerpo glorioso; aunque está situado en el espacio y en el tiempo, lo trasciende, puede hacerse su voluntad donde quiere y cuando quiere, (Lc. 24: 15-36) porque su humanidad ya no puede ser retenida en la tierra porque pertenece al Dominio divino (Jn. 20:17) A la medianoche, antes de la Resurrección, cuando se apaguen todas las luces y no haya ni una llamita en el horizonte, cuando no estemos viendo ni una esperanza ni un rayo de luz, entonces va a brillar Cristo. Va a nacer la nueva vida del sepulcro, y entonces la sonrisa, la alegría y la esperanza volverán a nacer en nuestros corazones y en nuestra existencia agobiada. El celebrante sale del Santuario por la Puerta Real, donde está el altar que representa la tumba de Cristo, con la Luz de la Resurrección proclamando: “Venid a recibir luz de la luz inextinguible y glorificad a Cristo resucitado de entre los muertos”. En este gran ritual, vemos y entendemos la presencia de Cristo en nuestras vidas más que en ningún otro período del año litúrgico. Mientras reparte la Luz Divina a los fieles, se sigue cantando: “Venid a recibir luz de la luz…” Luego de esto comienza la procesión de la siguiente manera: Precedida por el Coro cantando: “A Tu resurrección, Cristo Salvador, cantan los ángeles en el cielo y a nosotros en la tierra haznos dignos de glorificarte con el corazón puro” . Acompañado por los estandartes, velas y ángeles de seis alas, salen los sacerdotes, el primero de ellos tiene el Santo Evangelio. Luego los diáconos con las velas episcopales, el obispo con sus fieles La procesión comienza desde el centro la Iglesia saliendo hasta la tarima donde está preparado el atril. Esta procesión de los cristianos en la noche de Pascua de Resurrección recuerda las primeras procesiones bautismales, desde la oscuridad y muerte de este mundo hasta la luz y vida del Reino de Dios. Es la procesión de la Pascua Santa, el pasar de la muerte a la vida, de la tierra al cielo, de este siglo al siglo venidero que es eterno. Delante de las puertas cerradas del templo, se anuncia la resurrección de Cristo. Se lee el pasaje del Evangelio que habla del descubrimiento de la tumba vacía (Marcos 16,1-8). Después el celebrante proclama la bendición a la “Gloria a la Trinidad Santa, Consustancial, vivificadora e Indivisible, siempre; ahora y eternamente y por los siglos de los siglos” . A continuación y por primera vez, se canta el tropario de la Pascua de Resurrección, junto a los versos del Salmo 67, que dará comienzo a todos los oficios de la iglesia durante la semana pascual. “Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con la muerte, y concediendo vida a los que estaban en los sepulcros”. “Vers: Levántese Dios, sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que lo aborrecen.” Luego los fieles penetran al templo, y prosigue el resto del oficio de Matutinos Pascuales, el cual es completamente cantado. El Canon de la resurrección de Cristo, atribuido a San Juan Damasceno. El templo está decorado de flores y luz, y los ornamentos son del color claro y brillante de la Resurrección. El icono de la Resurrección de Cristo está en medio del templo, mostrando a Cristo que destruye las puertas del infierno y rescata a Adán y Eva del cautiverio de la muerte. Es la imagen del Vencedor “pisoteando la muerte con la muerte.” Los cánticos son continuos, y el celebrante inciensa a los fieles y a los íconos una y otra vez, siempre proclamando: ¡Cristo resucitó! Y los fieles responden con regocijo, ¡En verdad resucitó! La Divina Liturgia se corona en la santa comunión con el Cordero Pascual, en Su Mesa de banquete en el Reino de Dios. Como homilía, en la Divina Liturgia Pascual, se lee el célebre Sermón Pascual de San Juan Crisóstomo. Este sermón, que interpreta la Parábola de los obreros de la viña, y particularmente de los que llegaron a la undécima hora (Mateo 20,1-16), invita a todos a olvidar sus pecados y a participar de todo corazón en la fiesta de la Resurrección. Nos invita a todos a la mesa de Cristo a fin de compartir el Cordero Pascual. SANTO PADRE GRAN Y MAESTRO JUAN CRISÓSTOMO ARSOBISPO DE CONSTANTINOPLA DISCURSO CATEQUÍSTICO Si hay alguien piadoso y devoto, disfrute de esta fiesta bella y alegre. Si hay algún siervo agradecido, entre contento a la alegría de su Señor. Si alguien guardó ayuno, disfrute ahora de la recompensa. Si alguien trabajó desde la primera hora, reciba hoy la deuda justa. Si alguien vino después de la tercera, festeje con alegría. Si alguien llegó después de la sexta, que no dude para nada, pues en nada se ve perjudicado. Si alguien llegó tarde a la novena, venga, sin dudar. Si alguien sólo llegó a la onceava, no tema por la tardanza; pues como el Señor es magnánimo, recibe al último, igual que al primero; hace descansar al que llegó a la onceava, como al que trabajó desde la primera; concede misericordia al retrasado, tanto como atiende al primero. Le da tanto a aquel como a este le concede. Recibe tanto las obras como pondera la voluntad. Honra tanto al hecho como elogia la intención. Entren todos, pues, a la alegría de vuestro Señor. Tanto los primeros como los segundos, disfruten de vuestro salario. Ricos y pobres bailen juntos. Continentes y perezosos honren el día. Quienes hicieron ayuno y quienes no, regocíjense hoy. La mesa está llena, coman todos. El becerro abunda, que nadie salga con hambre. Disfruten todos del banquete de la fe. Disfruten todos de la abundancia del beneficio. Que nadie lamente pobreza; pues llegó el reino común a todos. Que nadie llore por sus faltas; pues amaneció del sepulcro el perdón. Que nadie tema la muerte; pues nos liberó la muerte del Salvador. La extinguió al ser retenido por ella. Encadenó al Hades, el que descendió al Hades. Lo amargó, al degustar Su carne; y ello fue anticipado por Isaías que gritó: el Hades, dice, se amargó, al encontrarte abajo. Se amargó [Se amargó], pues fue abolido. Se amargó [Se amargó], pues fue burlado. Se amargó [Se amargó], pues fue muerto. Se amargó [Se amargó], pues fue destituido. Se amargó [Se amargó], pues fue maniatado. Recibió un cuerpo y se halló con Dios. Recibió tierra y se encontró con el cielo. Recibió lo que veía y se cayó donde no veía. ¿Dónde está, muerte, tu cetro? ¿Dónde está, Hades, tu victoria? Resucitó Cristo [Resucitó] y tú fuiste abatido. Resucitó Cristo [Resucitó] y cayeron los demonios. Resucitó Cristo [Resucitó] y se alegran los ángeles. Resucitó Cristo [Resucitó] y la vida prevalece. Resucitó Cristo [Resucitó] y no queda ningún muerto en su sepulcro. Pues, Cristo, al resucitar de entre los muertos, fue la primicia de los fallecidos. Sea para Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. RECORRIDO DE LA RESURRECCIÓN Modo variable 1º Venid a recibir luz de la luz inextinguible y glorificad a Cristo resucitado de entre los muertos. Modo variable 2º A Tu resurrección, Cristo Salvador, cantan los ángeles en el cielo y a nosotros en la tierra haznos dignos de glorificarte con el corazón puro. Se realiza la procesión de la siguiente manera: Precedida por el Coro cantando ”A Tu resurrección …”, acompañado con las estandartes, velas y hexapterigas, los arcóntes y luego los sacerdotes, el primero de ellos tiene el Santo Evangelio. Luego los diáconos con las velas episcopales, el obispo con sus fieles. La procesión comienza desde el centro la Iglesia saliendo hasta la tarima donde está preparado el atril. Diácono: Y para que seamos dignos de escuchar el Santo Evangelio, supliquemos a nuestro Señor Dios. Cantor: Señor, ten piedad. (3) Diacono: Sabiduría. De pie. Escuchemos la lectura del Santo Evangelio. Sacerdote: Paz a todos. Cantor: Y a tu Espíritu. Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San Marco. (16:1-8) Diacono: Atendamos. Cantor: Gloria a ??, Señor; Gloria a ??. Sacerdote: Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo de Jesús. Muy de mañana el primer día de la semana, apenas salido el sol, se dirigieron al sepulcro. Iban diciéndose unas a otras: “¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?” Pues la piedra era muy grande. Pero al fijarse bien, se dieron cuenta de que estaba corrida. Al entrar en el sepulcro vieron a un joven vestido con un manto blanco, sentado a la derecha, y se asustaron. –No se asusten –les dijo–. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. Pero vayan a decirles a los discípulos y a Pedro: Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo.’ Temblorosas y desconcertadas, las mujeres salieron huyendo del sepulcro. No dijeron nada a nadie, porque tenían miedo. Cantor: Gloria a ??, Señor; Gloria a ??. Mientras que el celebrante inciensa el Santo Evangelio exclama diciendo: Gloria a la Trinidad Santa, Consustancial, vivificadora e Indivisible, siempre; ahora y eternamente y por los siglos de los siglos. Cantor: Amen: Modo variable 1º Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con la muerte, y concediendo vida a los que estaban en los sepulcros. Vers: Levántese Dios, sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que lo aborrecen. Vers: Como se desvanece el humo, así se disipan Y como se derrite la cera en presencia del fuego. Vers: Así permanecerán los impíos ante el rostro de Dios. Y los justos se regocijarán y se gozaran delante de Dios Y se agraciarán de alegría. Vers: Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con la muerte, y concediendo vida a los que estaban en los sepulcros. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen. Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con la muerte, y concediendo vida a los que estaban en los sepultados. Luego el sacerdote en voz mas alta: Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando… Cantor: … la muerte con la muerte, y concediendo vida a los que estaban el los sepulcros. PLEGARIA PACIFICA Diácono: En paz roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Por la paz celestial y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Por la paz del mundo entero, por la estabilidad de las santas Iglesias de Dios, y por la unión de todos, roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Por esta santa Casa y por quienes entran en ella con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Rogamos por los cristianos piadosos y ortodoxos Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Por nuestro Arzobispo (…..) por el venerable Presbiterio, por el Diaconado en Cristo, por todo el Clero y el Pueblo, roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Por esta Arquidiócesis, (por esta colectividad o parroquia), por esta ciudad, por este país, por todas las ciudades y todos los países, y por quienes habitan en ellos con fe, roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Por aires benignos, por la abundancia de los frutos de la tierra y por temporadas de clima propicio, roguemos al Señor Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Por quienes viajan, por los enfermos, los afligidos, los cautivos, y por su salvación, roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Para que seamos librados de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Ampáranos, sálvanos, ten piedad y protégenos ¡oh! Dios, con tu gracia. Cantor: Señor, ten piedad Diácono: Conmemorando a nuestra santísima, purísima, muy bendita, gloriosa Señora ?eotókos y siempre virgen Maria y a todos los Santos, encomendémonos unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios. Cantor: ? ?í, Señor. Sacerdote: Porque a Ti se debe toda gloria, honor y prosternación, al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Cantor: Amén. KANON Obra de San Juan el Damaceno 1ª Oda, Modo 1º Irmos Hoy es el día de la Resurrección, resplandezcamos de alegría, oh naciones, porque la Pascua es la Pascua del Señor. Porque Cristo nuestro Dios nos ha hecho pasar de la muerte a la vida; y de la tierra al cielo; ¡nosotros que le cantamos el cántico de victoria y de triunfo! ¡Purifiquemos nuestros sentidos para ver a Cristo resplandeciente como el rayo, con la luz inaccesible de la Resurrección y oírle diciendo: “¡Regocijaos!”. Mientras cantamos el cántico de victoria y de triunfo. Alégrense los cielos y regocíjese la tierra dignamente y que festeje el mundo entero, visible e invisible; porque Cristo resucitó al gozo eterno. Katabasía Hoy es el día de la Resurrección, resplandezcamos de alegría, oh naciones, porque la Pascua es la Pascua del Señor. Porque Cristo nuestro Dios nos ha hecho pasar de la muerte a la vida; y de la tierra al cielo; ¡nosotros que le cantamos el cántico de victoria y de triunfo! Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con la muerte, y concediendo vida a los que estaban en los sepulcros.(3) ¡Habiendo resucitado Jesús del sepulcro como había predicho, nos otorgó la vida eterna y la gran misericordia!.