5º DOMINGO DE CUARESMA

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En este domingo, nuestra Iglesia conmemora la memoria de la Santa María la EgipciaLa. Santa festeja el 1 de abril pero la iglesia lo recuerda….

… el quinto domingo de cuaresma debido a la importancia de esta Santa, cuyo ejemplo es el de salir de una vida licenciosa y convertirla en una vida de oración y arrepentimiento. A los doce años María comenzó una vida desordenada, y cuando tenia 29 años fue a Jerusalén con un grupo de personas, algunas de las cuales iban a adorar la Vivificadora Cruz. María pensaba continuar con sus costumbres pecaminosas. Sin embargo, al ver a una multitud que se agolpaba frente al templo, quiso entrar allí ella también. Pero no pudo ingresar a la iglesia como hacían las demás personas, debido a que por tres veces sintió una fuerza desconocida que le impedía entrar. Volvió entonces los ojos a un icono de la Madre de Dios y escuchó una voz celestial que le mandaba arrepentirse de sus pecados y luego marchar al desierto. Ella analizando lo sucedido y reconociendo su vida en el pecado prometió cambiarla. Así con la ayuda de la Madre de Dios pudo adorar la Vivificadora Cruz y luego se dirigió al desierto, mas allá del Jordán, donde vivió unos 47 años, los primeros 17 años con muchas tentaciones y dificultades, y lo restantes como un ángel en la tierra. El santo Anciano Sosimo poco nos pudo comentar de su encuentro con la Santa cuando la halló por designio divino en el desierto, donde él mismo se había retirado por unos días para orar sin perturbaciones. Luego de haber estado la santa muchos años purificándose en el desierto, el santo anciano la asistió dándole la comunión y así supo que en todo aquel tiempo ella no había tenido contacto con ninguna persona. La Santa vivía comiendo sólo hierbas y frutos, junto a las bestias salvajes del desierto, que para ella eran inofensivas gracias a la protección de nuestro Señor. La santa no poseía educación alguna pero estaba iluminada con la gracia de Dios, conocía las Sagradas Escrituras de memoria, podía escribir, caminaba sobre el agua, se movía flotando en el aire es decir que por su purificación contaba con la iluminación del Espíritu Santo. Luego de un año de haberla comulgado, San Sosimo regresa al encuentro de la Santa y la encuentra ya fallecida en su cueva. El santo sepultó los restos de Santa María ahí mismo en el desierto con la ayuda de un león, quien con sus garras cavó la fosa para sepultar a la santa. La venerable Santa María la Egipcia juntamente con la venerable Pelagia, con el venerable Padre Moisés el Etíope y otros venerables Padres son ejemplo vivo de la fuerza del arrepentimiento y de la oración, así que queridos hermanos no nos desilusionemos si tenemos un traspié en nuestras vidas, podemos con la ayuda de Dios, el arrepentimiento y la oración, ser tan puros como los Ángeles, como lo fue la venerable María la Egipcia.