4º Domingo de la Gran Cuaresma, Padre Juan Clímaco.

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El domingo recuerda memoria de San Juan autor del libro acerca de la escala de virtudes, gran…

…predicador de la oración y del ayuno. Nació en Palestina alrededor del 523 y de pequeño comenzó su trabajo espiritual en el monasterio. Se dice que fue discípulo de San Gregorio Nacianceno. Fue nombrado director espiritual del Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí, donde probablemente haya escrito la Santa Escala por un pedido del abad Raitu. En este libro compara las tareas de la vida espiritual con el ascenso de los peldaños de una escalera (clímax). Del nombre del popular libro viene su apelativo”Clímaco”, ya que el pequeño tratado que escribió nuestro Santo fue muy popular en la Edad Media. Por este librito, Juan llamado en ese tiempo por los occidentales el Escolástico, obtuvo el nombre de “Clímaco,” por el que es conocido. El Santo nos ha dejado esta “Escala” para nuestra iluminación, para que nos lleve hacia el Amor de Dios Altísimo como lo muestra su Icono característico. Esta obra consta de Treinta escalones y el objeto de “la Escala”, como dice el mismo Clímaco, es “llegar a la madurez de la plenitud de Cristo”. Son escalones de virtudes que cada uno de nosotros debemos subir teniendo como objetivo el último, donde se encuentra el Amor de Cristo. La memoria del Santo se celebra el 30 de marzo, pero la iglesia lo festeja el 4º domingo de Cuaresma para ofrecernos un mensaje: que un hombre como nosotros, con su trabajo espiritual logró tener la bendición de Dios y así alcanzar la santificación. Llegado a una edad muy avanzada, Clímaco retornó a la vida solitaria hasta su muerte. Tropario de San Juan Clímaco Modo variante del 4°. Con la efusión de tus lágrimas, regaste el desierto estéril; y por los profundos suspiros, tus fatigas dieron frutos cien veces más, volviéndote un astro del universo, brillante con los milagros. ¡Oh nuestro justo padre Juan, suplícale a Cristo Dios que salve nuestras almas! Kondakion de la Gran Cuaresma Modo variante del 4°. A Ti la victoriosa Generala, los himnos de la victoria, como agradecimiento por haberme rescatado de los males, te inscribo yo, tu Ciudad, ¡oh! Madre de Dios. Mas como tienes el poder invencible, libérame de todos los peligros, para que te clame: Alégrate Novia no desposada.