Nuestra Fe

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La fe de la Iglesia Ortodoxa se sintetiza en el Credo niceno-constantinopolitano. Allí se expresa la fe en un único Dios Trinitario. Creemos que existe un único Dios Padre Omnipotente creador del cielo, de la tierra y de todo, sea visible o invisible.
Creemos en el Señor Jesucristo que es Hijo de Dios pero de la misma esencia que el Padre, nacido del Padre antes de todos los siglos. Nació como hombre perfecto, del Espíritu Santo y de María la virgen, igual a nosotros en todo menos en cuanto a la santidad, predicó a los hombres el Evangelio del Reino de Dios, padeció, fue sepultado y al tercer día resucitó para abrirnos el camino a la salvación.
Creemos en el Espíritu Santo que procede del Padre así como el Hijo nace eternamente del Padre. Así el Padre es el epicentro de la Santísima Trinidad.

El Patriarcado Ecuménico

El Patriarcado Ecuménico es el principal centro eclesiástico de la Iglesia Ortodoxa en todo el mundo. La historia de la Iglesia Ortodoxa se remonta al Pentecostés y a las primitivas comunidades cristianas fundadas por los Apóstoles con el propósito de dar testimonio de la obra salvífica de Dios a través de Jesucristo.
Cuando el Apóstol San Andrés llegó a Bizancio en el año 36 dC, conforme a la Sacra Tradición, en contraste con los centros cosmopolitas, como Esmirna y Éfeso, fundó la Iglesia en una pequeña aldea de pescadores donde vivió durante dos años, antes de alejarse de las playas del Bósporo para dirigirse a Grecia para predicar el Evangelio de Cristo. Después de su partida de este pequeño asentamiento del Imperio Romano, Stajis, uno de los Setenta Discípulos de Cristo, le sucedió y pastoreó la pequeña ciudad provincial durante 15 años. Trescientos años más tarde, en el año 330 dC, esta ciudad saltó a la fama cuando Constantino Magno transfirió la capital del Gran Imperio Romano a Bizancio y sustituyó su nombre por el de Nueva Roma. No obstante, la ciudad fue conocida como la “ciudad de Constantino que en la versión castellana es Constantinopla (de Constantino-polis). En este contexto más de 270 Patriarcas han considerado ser sucesores del Apóstol San Andrés.
Con el tiempo las comunidades cristianas crecieron, ciertas ciudades se convirtieron en importantes centros eclesiásticos y a sus obispos les fue reconocida cierta preeminencia como autoridad espiritual. Los cinco mayores de estos centros adquirieron el estatus de Patriarcados: Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquia y Jerusalén. La Iglesia Ortodoxa es una comunión de jurisdicciones administrativas independientes unidas en una comunidad de fe y de culto.
Después que el Cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio Romano, la Iglesia de Constantinopla debió desempeñar un creciente e importante rol en los asuntos de la Iglesia Cristiana Universal. Como reconocimiento de este hecho, el Segundo Concilio Ecuménico de la Iglesia en el año 381 dC en su Canon 2 otorgó al Arzobispo de Constantinopla el segundo lugar de honor en la Iglesia, después de aquel del Obispo de la Vieja Roma. En el año 587 el Arzobispo de Constantinopla adquirió el título de Patriarca Ecuménico. En menos de un siglo más tarde, el Canon 28 del Cuarto Concilio Ecuménico (451 dC) reunido en Calcedón, confirmó la posición del Obispo de Constantinopla como segundo en el orden eclesiástico después del Obispo de Roma. Después del Gran Cisma que produjo la división entre el Patriarcado de Roma y los Patriarcados del Oriente (1054), la Iglesia de Constantinopla quedó en el primer lugar de la jerarquía

La Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa

Es una comunidad cristiana, cuya antigüedad, se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una ininterrumpida sucesión apostólica. Es la tercera de las tres grandes iglesias o comunidades cristianas, después de la Iglesia católica romana y el conjunto de iglesias protestantes, y cuenta con más de 225 millones de fieles en todo el mundo.
La Iglesia ortodoxa se considera la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo (esto lleva a ciertas tensiones con iglesias orientales unidas a Roma). Su doctrina teológica se estableció en una serie deconcilios, de los cuales los más importantes son los primeros Siete Concilios, llamados “ecuménicos”, que tuvieron lugar entre los siglos IV y VIII. Tras varios desencuentros y conflictos, la Iglesia católica ortodoxa y la Iglesia católica romana se separaron en el llamado “Cisma de Oriente y Occidente“, el 16 de julio de 1054. El cristianismo ortodoxo se difundió por Europa oriental gracias al prestigio del Imperio bizantino y a la labor de numerosos grupos misioneros.
La Iglesia ortodoxa está en realidad constituida por 15 iglesias autocéfalas, que sólo reconocen el poder de su propia autoridad jerárquica; por ejemplo, del Patriarca de Alejandría, de Antioquía, de Constantinopla, etc.

La Salvación

Según los cristianos ortodoxos, el hombre fue creado en perfecta comunión con Dios, pero se alejó de Dios por el pecado. La salvación de las torturas infernales después de la muerte y la adquisición de la vida eterna se realizó por Jesucristo tras su Encarnación y la unión en Él de dos naturalezas: la divina y la humana, corrupta por el pecado original. Esa unión llevó a la transformación de la naturaleza humana en el proceso de Su resurrección. O sea, al pasar ese proceso gracias a la parte divina, la parte humana recibió nuevas cualidades que no podía adquirir por sí misma. Desde entonces todo ser humano lleva ese potencial de transformación y obtenimiento de la vida eterna que se revela, si cree que Jesucristo es el Salvador y sigue Su doctrina original expuesta en los trabajos de apóstolesevangelistas ypadres de la iglesia.16

La Trinidad

La doctrina de la Iglesia ortodoxa, con respecto a la Trinidad, se encuentra resumida en elSímbolo Niceno-Constantinopolitano. Los cristianos ortodoxos creen en un solo Dios, a la vez uno y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, de una sola naturaleza e indivisible. LaSantísima Trinidad son tres personas distintas e inconfundibles, cada una de las cuales es una hipóstasis de la Trinidad, que comparte una misma esencia, increada, inmaterial y eterna. Al explicar la relación de Dios con su Creación, los teólogos distinguen la esencia eterna de Dios de sus “energías increadas”, aunque se advierte que dicha distinción es artificial y no hay división posible en Dios. Tanto las energías como la esencia son, de forma inseparable, Dios. La distinción es usada por los teólogos para explicar cómo Dios puede ser al mismo tiempo trascendente (su “esencia” se mantiene fuera e infinitamente distante de su creación) e inmanente, interviniendo en su creación (sus “energías increadas” interactúan con su creación). Es también en sus energías como llegamos a distinguir las tres personas de la Trinidad.

La Tradición

La Iglesia ortodoxa, según su tradición, se considera la continuación de la iglesia establecida por Jesús y sus apóstoles. La constancia e inmutabilidad de los dogmas de la doctrina cristiana original se consideran una de las virtudes principales de dicha iglesia. Se supone que cualquier cambio considerable de la doctrina se puede hacer sólo por medio de un Concilio Ecuménico, o sea de todo el mundo cristiano, una cosa no hecha en la Iglesia ortodoxa ya por muchos siglos desde el cisma con la Iglesia romana, la cual por su parte ha continuado convocando concilios ecuménicos, unida bajo la autoridad del Papa de Roma.
Al igual que la Iglesia católica romana, la Iglesia ortodoxa posee la autoridad de canonizar o beatificar. Cuando alguna de las iglesias ortodoxas autocéfalas engruesa su santoral, ella obligatoriamente avisa sobre eso a todas las demás iglesias hermanadas.
Tanto como la Iglesia católica romana, la Iglesia católica ortodoxa considera suya toda la historia de la iglesia precismática. Por eso, la mayoría de los santos católicos precismáticos occidentales siguen siendo santos de la Iglesia ortodoxa, por ejemplo, santa Mónica, sanLorenzo, san Hermenegildo, etc.

La Jerarquía

El cabeza de la iglesia en su totalidad se considera Jesucristo, mientras que los cabezas de las iglesias autocéfalas, Patriarcas, se tratan como iguales, pero respetando el honor del Patriarca de Constantinopla de ser el “primus inter pares“, el título que significa supremacía meramente simbólica. Esa igualdad diferencia la Iglesia católica ortodoxa, presidida por los Patriarcas, de la Iglesia católica romana, cuyo cabeza, el Papa, poseyó el título de primus inter pares antes del Gran Cisma.
El Patriarca de Constantinopla, siendo líder simbólico honorífico del mundo cristiano ortodoxo, presidía los concilios ecuménicos ortodoxos. Este cargo actualmente lo ocupa Bartolomé I.
Las sedes de los Patriarcas, por su mayor parte, se encuentran en las capitales de los países, cuyas iglesias ortodoxas nacionales ellos presiden. La sede del Patriarca Ecuménico se encuentra en Constantinopla, o sea EstambulTurquía, en el barrio de Fanar.
La aparición, o sea independización legítima, canónica, de una nueva Iglesia ortodoxa es posible sólo con el reconocimiento de suautocefalía (el derecho de autogobernación) por todas las iglesias ortodoxas hermanadas (término usual no canónico ya que dogmáticamente se consideran partes de una sola iglesia establecida por Cristo). Las Iglesias no reconocidas al menos por una de las autocéfalas (o sea sin su patrocinio) no se consideran parte de la comunión de iglesias ortodoxas canónicas, herederas de la tradición apostólica y de la gracia de Dios, transmitida con una línea de los sacerdotes nunca interrumpida desde el día de Pentecostés.

Historia

Los padres del Primer Concilio Ecuménico (el año 325) con el texto del Credo.
Entre los siglos VIII y XI se produjo la definitiva maduración de la Iglesia ortodoxa griega en torno a la figura del patriarca de Constantinopla. Los otros patriarcados orientales reconocidos en el ConciliodeCalcedonia del año 451 (AlejandríaAntioquía,Jerusalén), habían perdido importancia al ser sometidos sus territorios en el dominio islámico, y las relaciones con Roma eran lejanas, aunque todavía frecuentes, al estar situada esa ciudad, desde el punto de vista bizantino, en la periferia del mundo civilizado.
El Papa parecía más atento a lo que ocurría en la nueva cristiandad occidental, aunque todavía, mientras duró el dominio imperial en el exarcado de Rávena, varios Papas fueron de origen griego o sirio. La mayoría de los Papas precismáticos considerados santos por la Iglesia católica romana también lo siguen siendo para la Iglesia ortodoxa, por ejemplo, Clemente IMartín IAgapito I, etc.
El episcopado oriental reconocía al obispo de Roma un primado de honor pero entendía que las decisiones doctrinales y disciplinarias debían de ser tomadas por los Patriarcas conjuntamente o en un concilio general,ecuménico, y nunca abandonó lo esencial de esta postura, incompatible con el auge de la primacía romana y su evolución desde la segunda mitad del siglo VIII.
Roma, por su parte, no estaba dispuesta a aceptar la rivalidad imperial a que estaba sujeta la iglesia en el Imperio bizantino con su idea de “sinfonía” entre el poder del Emperador y el Patriarca; sólo entendiendo esta diversidad de puntos de vista, se pueden comprender las razones que acabaron separando a las dos iglesias, más, incluso, que sus divergencias dogmáticas y de uso litúrgico, aunque a través de ellas se manifestaban maneras distintas de entender la religiosidad: uso de lenguas diferentes, calendarios litúrgicos y, en parte, santoral específicos, sensibilidad especial respecto al culto a los iconos, cánones también diversos. Buen ejemplo de eso, son las actas del Concilio Quinisexto (año 692), que el Papa de Roma denegó aprobar, aunque sus legados en Constantinopla lo firmaron, pero que a la vez son “una de las bases esenciales del Derecho canónico bizantino” (Ducellier) en cuestiones importantes, tales como el celibato sacerdotal.
De hecho, los últimos Concilios Ecuménicos que se celebraron en Oriente y en los que estaban presentes los legados del Papa fueron los de Nicea en el año 787 y Constantinopla en el 869. Después se restañó la ruptura producida por el enfrentamiento entre el Patriarca constantinopolitano Focio y el Papa Nicolás I. En lo sucesivo, la Iglesia bizantina y las que se crearon a partir de ella se organizaron mediante sus propios concilios o sínodos.